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viernes, 27 de marzo de 2009

En la flor de la vida...


52 años dan para mucho. Es más de media vida; es haber visto evolucionar la sociedad sin darse cuenta de lo rápido que ésta iba. Es volver atrás la mirada y darse cuenta del camino andado. Es dar gracias a la vida porque me ha dado más que tanto. Me ha dado la posibilidad de nacer en una buena familia, de sentirme querido; me ha dado la posibilidad de vivir y educarme en un buen centro. Me ha dado la posibilidad de tener amigos. Me ha dado la música. Me ha dado lo mejor de mi vida, el poder estar junto a la persona amada. me ha dado unos hijos, una nieta, me ha dado alegrías, penas, desasosiego, la posibilidad de vivir la vida junto a personas que me aprecian. Me ha dado el afán de superación; el poder adquirir unos conocimientos especiales haciendo una carrera que me gusta. El sonreír, llorar, ignorar, amar, volver a pensar que todo vale la pena. Sobre todo el darme cuenta de que 52 años son el principio de mi segunda mitad de la vida. Quiero sentirme como un niño que empieza a vivir esa vida. Con mirada espectante pero dulce. Con los oídos y los ojos bien abiertos a lo que el mundo tiene de bueno. A la mirada crítica pero indulgente. el saber que tengo gente, amigos, personas que me quieren y así siempre se puede vivir una segunda vida...

viernes, 30 de enero de 2009

Maravillas, la amistad es una de ellas.



Descubrirás las maravillas del mundo y no precisamente esas siete que dicen que hay, ocho o nueve o diez, no. Descubrirás que la maravilla más importante de este mundo es tener amigos. Pero no solamente cuando saco los donettes, porque así es fácil tener amigos, excepto a los que no les gustan los donettes, que también les habrá, también está claro. La verdadera maravilla de la amistad consiste en aceptar al amigo tal como es y en los momentos necesarios estar ahí para lo que haga falta sin preguntar porque y porque no. Cada vez que encontramos un amigo así, estamos abriendo un baul con todas las virtudes posibles que salen del corazón; podría parecer raro que un amigo solo sirviera para los casos extremos de ayuda. Un amigo es importante para que el baul tan temido de la soledad no irrumpa en nuestros atardeceres, para que las metas que cada uno se proponga sean mucho más fáciles de alcanzar cuando una buena amistad está donde debe de estar, en el baul de nuestras virtudes y defectos, en el baul donde todos y cada uno de nosotros podemos aplaudir al que mira con nosotros hacia la misma dirección...