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sábado, 21 de marzo de 2009

El puente de los cuatro ojos...


Esa noche había salido a pasear por el bosque. A lo lejos se divisaba un puente de cuatro ojos. El resplandor que surgía de ellos era muy penetrante. En la misma oscuridad destacaban sus dibujos de sus paredes laterales. De pronto una voz tenue y susurrante parecía querer decirme: ¿Qué haces ahí?. Así como quien no quiere la cosa, despisté e hice como quien no oía nada. Seguí caminando unos metros y noté como las piedras pesadas del puente se resquebrajaban y se montaban unas encima de las otras. Todo un efecto de Spielberg si no hubiera sido que me estaba dando la impresión de que el puente empezaba a moverse y a caminar unos metros en la dirección en la que yo estaba. Será que estoy soñando, pensé, cómo es posible que un puente romano de cuatro ojos de ni se sabe cuántas toneladas, pudiera empezar a andar. De golpe giré a la izquierda y por el mismo camino noté que un objeto extraño se colocaba entre mi y el puente que venía detrás. Empecé a temblar, no quería que me aplastaran entre las dos cosas y de golpe abrí los ojos y noté que lo que tenía delante era el despertador y levantándome miré el reloj y el calendario. Justo detrás de ese día que empezaba venía un puente de cuatro días. Casualidades de la vida...

sábado, 17 de enero de 2009

Hoy puede ser un gran día


El sábado es un gran día. El óptimo para descansar un poco más que los demás, siempre que no te toque trabajar, ya sea a turnos o a lo que sea. Es bueno para recordar que ya han pasado cinco de días de gran actividad. Los despertadores no gritan. La habitación está en calma hasta que alguien con voz menuda te dice: aitxitxe ya es la hora; sí, mi nieta que los sábados tiene un horario distinto al de todo el mundo y claro, miras el reloj y dices, madre mía si solo son las ocho y media. Y así empieza el día. Luego es un día apto para hacer las compras matinales, el mejor día en este aspecto es el domingo porque gastas menos. La comida que se hace en familia, el resto de días de la semana cada uno come cuando quiere o a veces cuando puede. La siesta de la tarde también es un buen plan aunque no te permitan dormir más de dos horas. Todo para qué, para después a la noche estar preparado para la incursión nocturna y dar un repaso a todos los bares de la zona. En fin que estaba comentado esto cuando de golpe me he despertado, eran las siete de la mañana de un jueves y he pensado que eso del sábado era un sueño muy absurdo. Menuda nochecita más entretenida...

lunes, 12 de enero de 2009

A modo de introducción...




Hoy empiezo mi primer blog, la tecnología me da esta oportunidad para plasmar mis pensamientos, mis críticas, mis logros, mis... todo lo que pueda caber en el baul que cada vez que se abra se irán cogiendo despacito, muy despacito fragmentos de historias, pensamientos y quien sabe si entre todos llenamos el baul o los baules de todo lo que nos gusta y porque no también de lo que nos disgusta para saber elegir entre lo bueno, lo menos bueno, lo malo y lo peor. El baul todavía está sin abrir. Cuesta mucho abrir un baul depués de tenerlo muchos años entre periódicos viejos, en un trastero, entre otras maletas. Cuesta ver en su interior, es macizo, hay que abrirlo para asegurarse de que su contenido sigue allí desde la última vez que lo abrimos. ¿Qué esperamos encontrar en él?. ¿Qué necesitamos encontrar en él? Acaso un poema, acaso una carta de una antigua amistad. Todo en este baul, todo en este blog tiene cabida. Todo lo que nos haga soñar, reir, admirarnos, y porque no también si es necesario llorar, para que cuando cerremos ese baul pese tanto que tengamos que volverlo a abrir y así cada vez, abrir y cerrar hasta que su peso ideal nos permita depositarlo entre los recuerdos más preciados.