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domingo, 5 de abril de 2009

Tapa las tapas por favor...


Una noche de abril como la de hoy he vuelto a abrir un baúl. El baúl del miedo a la oscuridad, del miedo al no saber, a la incertidumbre, el baúl que difícilmente se cierra cuando los temores son de un día sí, otro también. Ese baúl tiene dos cerrojos; una vez se abre uno el otro también se abre porque no son independientes. Así asociamos el miedo, la incertidumbre, el desconocer; lo unimos todo, y abrimos el baúl. Sé que es difícil de cerrarlo porque cuando ya se ha abierto una vez cuesta mucho más tenerlo cerrado sin pensar en los miedos, sin estar agobiado por la incertidumbre de los siguientes días. Es crucial el que pueda volver a cerrarse con naturalidad, sin forzarlo, porque si se fuerza es cuando luego no queda bien cerrado y el miedo y la incertidumbre escapan por sus rendijas. Asegurémonos de cerrar bien esos cerrojos. De apretar bien las tapas y no dejar que el miedo, la incertidumbre y el desconocimiento nos ganen la partida...

miércoles, 11 de marzo de 2009

A veces lo olvidamos...


La vida que nos ha tocado vivir es única, algunos pensarían que en situaciones complicadas y difíciles tirar la toalla fuera lo más conveniente. Creo que en nuestro baúl diario está la respuesta, todo lo bueno que guardamos en él es lo que nos sirve para seguir adelante y no desfallecer en el camino. Paciencia, es, creo yo, una de las virtudes de nuestro baúl que más nos ayudan y ayudarán a solventar problemas y soluciones difíciles. Esperanza y creer en la bondad de los demás aunque estos no lo sean precisamente. Otra de las cosas de nuestro baúl es el saber ponerse en el lugar del otro, cosa que cada día se está poniendo más difícil, pues sin querer a veces nos autojustificamos y pensamos que ya lo hacemos todo bien, que para qué, otros nos tienen que dar lecciones. Otra cosa que debemos recoger del baúl son las ganas de vivir, ganas de vivir porque la vida tiene motivos suficientes para vivirla, nunca debemos cansarnos de darle gracias a la vida. Tanto tiempo pensando en estas cosas, tantas que encierra el baúl y una de ellas, quizá la más importante es poder decirle a la vida como se lo decía Violeta Parra: "Gracias a la vida, que me ha dado tanto". Tanto que a veces lo olvidamos...

sábado, 7 de marzo de 2009

Erase una vez...


Erase una vez un baúl repleto de historias, historias que contaban nuestros ancestros, historias de miedo, historias de amor, de comedias de humor y de terror, ciencia ficción y suspense. Todo un reparto de historias para todos los gustos. Lo que uno u otro quiere oír, lo que todo el mundo quiere escuchar. Así son los contadores de historias, esos que por las plazas de los pueblos y ahora incluso en la red nos deleitaban a todos, chicos y grandes, en las largas tardes de invierno, con sus relatos que a veces llegaban a poner la piel de gallina al más tranquilo del lugar. Esas historias han pasado de boca en boca hasta nuestros días y hoy en día todavía quedan, no muchos y menos de los que nos gustaría, los famosos cuenta cuentos que continúan ejerciendo su labor en las plazas de los pueblos o en recintos tapados por si llueve. Ahora también han surgido en su versión en euskera que han hecho que niños y niñas del País Vasco disfruten mientras escuchan historias de sus personajes favoritos o quien sabe si de algún personaje de los alrededores que nunca está de más que se les conozca. Y más tarde abro el baúl y allí las tengo, todas las historias del mundo concentradas dentro de una caja. Todo un espectáculo...

jueves, 12 de febrero de 2009

Hoy vuelvo a abrir otro baúl...


Necesito abrir otro baúl. Hace tiempo que no abro ninguno. Será que he perdido la costumbre. Será que no necesito abrirlo. El baúl está repleto, repleto de recuerdos, de frases de libros olvidados, de antiguas vestimentas que nos parecen disfraces. Hay que abrir el baúl para asegurarme de que todos los recuerdos, todas las sensaciones, todos y absolutamente todos están ahí dentro. a punto de salir, de aflorar a la superficie. Recuerdos de mi niñez, recuerdos de juventud. Las preocupaciones de los años grises, cuando el sobrevivir era la meta, cuando amar se convertía en necesidad para seguir adelante. Todo esto hace que hoy vuelva a abrir el baúl para saber que todo ha valido la pena. Todos los sueños se han hecho realidad. Todos, todos no pero el amor y la superación para llegar a la meta hacen que el baúl deba abrirse para comprobar que todo eso ha existido y que en realidad solo se ha guardado la inexperiencia y los malos momentos...

lunes, 2 de febrero de 2009

Oh solo yo...


Mañana, pensaré en todo lo que no he hecho hoy y podría haber hecho. En todo lo que he hecho e igual no debía de haber hecho. Puede ser un juego de palabras, pero la vida está llena de juegos de palabras, de expresiones que nos muestran cómo vivimos, qué hacemos o dejamos de hacer. Por qué se nos juzga con una mirada, con un pensamiento. Por qué necesitamos tener el aplauso de los demás. La complicidad de los amigos, el beneplácito del jefe, la compresión de la familia, la propia y vana admiración, ¿No somos un poco egocéntricos? ¿No deseamos que nos admiren para satisfacer nuestro propio yo?. Queremos tener baules repletos de recuerdos de nuestras propias hazañas. Queremos que, como piezas de museo, sean admirados por cualquier persona que se cruce en nuestro caminar. A veces somos un poco yo o un mucho yo. O más bien se podría decir un "solo yo"...

viernes, 30 de enero de 2009

Maravillas, la amistad es una de ellas.



Descubrirás las maravillas del mundo y no precisamente esas siete que dicen que hay, ocho o nueve o diez, no. Descubrirás que la maravilla más importante de este mundo es tener amigos. Pero no solamente cuando saco los donettes, porque así es fácil tener amigos, excepto a los que no les gustan los donettes, que también les habrá, también está claro. La verdadera maravilla de la amistad consiste en aceptar al amigo tal como es y en los momentos necesarios estar ahí para lo que haga falta sin preguntar porque y porque no. Cada vez que encontramos un amigo así, estamos abriendo un baul con todas las virtudes posibles que salen del corazón; podría parecer raro que un amigo solo sirviera para los casos extremos de ayuda. Un amigo es importante para que el baul tan temido de la soledad no irrumpa en nuestros atardeceres, para que las metas que cada uno se proponga sean mucho más fáciles de alcanzar cuando una buena amistad está donde debe de estar, en el baul de nuestras virtudes y defectos, en el baul donde todos y cada uno de nosotros podemos aplaudir al que mira con nosotros hacia la misma dirección...

miércoles, 28 de enero de 2009

Tres baules por abrir...


Hacía tres días que no abría ningún baul. Creo que ya era hora de que volviera a abrir alguno. El baul del miedo a la soledad, el baul de no ser quien creo que soy, el baul de querer ser más que ser. Estos baules me llenan de intranquilidad. No es posible que no me haya dado cuenta de que estos baules se abren muchas veces. Se dejan abiertos y uno piensa que así es mejor pero en el fondo no queremos esos baules, nos dan pánico, nos llenan de preguntas, nos hacen suponer que podríamos llegar a ser egoístas. Es mejor cerrarlos. Es mejor no darse cuenta de que están ahí, no sea que nos hiciesen más daño. Es verdad que necesitamos sentirnos protegidos contra cualquier baul que nos impida seguir con el normal funcionamiento del día a día. Necesitamos sentirnos cobijados ante los baules extraños que pretenden abrirse sin que les hayamos dicho nada o pasa y ábrete... Así es el día a día, el caminar por esta vida, el saber que el tiempo que nos da está bien aprovechado y que no queremos baules que nos inunden nuestro valle de lágrimas...

viernes, 23 de enero de 2009

La noche del fénomeno...


La noche del ciclón era una noche cerrada. No había ni una estrella, todo eran nubarrones negros que ni incluso podían verse en un cielo tan oscuro y cerrado. Las previsiones eran que venía muy fuerte, un elemento metereológico completamente anormal e ilógico por estos lares. Pero, parece ser, que alguien desde no se sabe donde lo habría soltado y zás: nos lo había traído. Quién nos puede tener tanta tirria y tanto odio para mandarnos una cosa así. No sabía que teníamos enemigos. Qué inocente yo, pensando que estábamos en la tierra prometida y resulta que estábamos donde no debíamos y en el momento más inoportuno. Así pues pensábamos que lo mejor era protegernos del enemigo. Sabíamos que cuando pasara el fenómeno algunos más que otros estaríamos embobados mirando qué era aquello y alguno que otro saldría escaldado según donde estuviera esa noche. Recomendaban que la gente no saliera de sus casas, pero claro, nadie cayó en que era viernes y que muchos tienen esa curiosa manera de vivir la noche que es salir por ahi con sus amigos. Pues bueno allá ellos con su conciencia. Ah, por si el ciclón viene por aquí, le estaré esperando para cuando baje la guardia y no esté vigilante; entonces lo meteré en un baul.

miércoles, 21 de enero de 2009

Rueda, rueda que es lo tuyo...


Mientras el mundo avance, la rueda gire, el hombre siga tropezando con la misma piedra todos los días, (pobre piedra) la esperanza reinará sobre todo el universo. Puede parecer una frase de Nostradamus de esas que predecían el futuro con sus profecías, pero no, es lo más lógico que nos puede sueder. Si el mundo no se para, o sea que todos más o menos nos movemos, podemos estar seguros de que no nos caeremos al vacío; ni nos empujará la fuerza de la gravedad ni nos abducirá hacia el espacio exterior. El mundo y todo lo que éste representa debe caminar, adelante o atrás pero siempre moviéndose. No se podría concebir un mundo de piedras estáticas, de grandes muros de piedra uniformes y silenciosos. El pequeño llanto de un recién nacido hace mover al mundo, hace pensar que el alma del mundo se mueve. Que necesitamos movimiento para prosperar, que si no nos movemos no solucionaremos los problemas, sean de la índole que sean, que la crisis aguda que padecemos no se marchará hasta que el mundo se mueva hacia una misma dirección buscando soluciones positivas. Un mundo inmóvil es un mundo muerto; entonces no queda más remedio que meterlo en un baul y enterrarlo para siempre.

lunes, 19 de enero de 2009

El domingo abro un baul


Pues sí, hoy abro un baul, o mejor dicho ayer, pues a estas horas ya ha dejado de ser domingo hasta dentro de siete días aproximadamente. El baul que abro no es muy grande, es llevadero, es una mezcla de curiosidad, de misterio y de malicia. Todo en un mismo plato. Dentro hay unos deseos, deseos de que la vida sea un camino sin final, que el bosque que hay a sus lados me conforte y me dé sombra en el caminar bajo el sol ardiente, deseos de no ir en soledad, deseos de sentirme acompañado por la mujer que más quiero. Todo es un deseo. No alcanzo a ver el horizonte, no sé si me he perdido, no tengo guía, ni mapa, ni brújula; solo tengo el amor, eso no me falta, quizá un poco de esperanza como un rayito de luna. Quiero llegar a donde está ella, pero se desvanece, es como un espejismo.Ahora vislumbro una pequeña luz al fondo del tupido bosque. Esa luz se hace cada vez más difusa, la pierdo, no llego, por fin encuentro el final del camino, es el fondo del baul. Decido volverlo a cerrar. No quiero un baul como este, quiero que los deseos de vida plena se hagan realidad. Me quedan todavía baules por abrir...

miércoles, 14 de enero de 2009

Pequeño paréntesis


Vienen días de descanso, con una mezcla agridulce de exámenes. Algunos hasta última hora estarán pensando si habrán tenido suerte o por el contrario tendrán que conformarse con la cruda realidad de un primaveral junio. Sea lo que sea ahora vienen unos días de pensar en lo que se nos avecina en el siguiente round. Aunque sí es verdad que las mentes están más distendidas y lo cuerpos más relajados, las tres semanitas de paréntesis o de kit kat como dirían algunos, están preparadas para despistar al personal. La trampa es que hay que estudiar igualmente para preparar con dignidad los últimos exámenes de la temporada invernal. Esperar a verlas venir cuando empiece el segundo cuatrimestre y no desanimarse para nada si ha quedado alguna para junio. Serán días de relax, de pensar manteniéndose activos, algunos sé por experiencia que el mantenerse activo es el pan de cada día y que ya lo tienen como norma. Yo les invito a que cada noche abran un baul y lo vayan llenando de los recuerdos y sensaciones de toda una jornada. Es un trabajo que enriquece. Yo os lo aseguro. Lo he probado.

Cuando llega la noche...


Esta noche abriré el primer baul. Iré metiendo los ratos de mal humor, mis aciertos, mis logros, mis horas de sueño, dejaré alguna porque tengo que dormir también. Mis idas y venidas de Bilbao a Bermeo, mis momentos de insatisfacción, mis dudas, mis viajes a ninguna parte, que son los más baratos, lo dulce de una canción a media luz. Todo debidamente bien puesto, bien clasificado, listo para la próxima vez que vuelva a abrirlo. Sabré exactamente que contiene, sabré qué puedo esperar encontrarme. Sólo dejaré fuera las ganas de vivir, de reir con los demás, un libro de office, un instrumento musical como la guitarra que tanto me gusta y me apasiona., un largo camino por delante, para llegar a la meta cada día. Un trozo de sobre sin remite, un querer y un poder. Quien sabe lo que tardaré en volver a abrir el baul. Quien sabe que voy a encontrar en él la próxima vez que lo abra. Un baul que pesa pero no ahoga, un baul que sabe que tarde o temprano volveré a recoger su contenido. El baul de la vida, el baul que enamora. Si alguien lee este artículo que cargue con sus baules que a mi bien me cuesta cargar con los mios...

lunes, 12 de enero de 2009

A modo de introducción...




Hoy empiezo mi primer blog, la tecnología me da esta oportunidad para plasmar mis pensamientos, mis críticas, mis logros, mis... todo lo que pueda caber en el baul que cada vez que se abra se irán cogiendo despacito, muy despacito fragmentos de historias, pensamientos y quien sabe si entre todos llenamos el baul o los baules de todo lo que nos gusta y porque no también de lo que nos disgusta para saber elegir entre lo bueno, lo menos bueno, lo malo y lo peor. El baul todavía está sin abrir. Cuesta mucho abrir un baul depués de tenerlo muchos años entre periódicos viejos, en un trastero, entre otras maletas. Cuesta ver en su interior, es macizo, hay que abrirlo para asegurarse de que su contenido sigue allí desde la última vez que lo abrimos. ¿Qué esperamos encontrar en él?. ¿Qué necesitamos encontrar en él? Acaso un poema, acaso una carta de una antigua amistad. Todo en este baul, todo en este blog tiene cabida. Todo lo que nos haga soñar, reir, admirarnos, y porque no también si es necesario llorar, para que cuando cerremos ese baul pese tanto que tengamos que volverlo a abrir y así cada vez, abrir y cerrar hasta que su peso ideal nos permita depositarlo entre los recuerdos más preciados.