lunes, 19 de enero de 2009

El domingo abro un baul


Pues sí, hoy abro un baul, o mejor dicho ayer, pues a estas horas ya ha dejado de ser domingo hasta dentro de siete días aproximadamente. El baul que abro no es muy grande, es llevadero, es una mezcla de curiosidad, de misterio y de malicia. Todo en un mismo plato. Dentro hay unos deseos, deseos de que la vida sea un camino sin final, que el bosque que hay a sus lados me conforte y me dé sombra en el caminar bajo el sol ardiente, deseos de no ir en soledad, deseos de sentirme acompañado por la mujer que más quiero. Todo es un deseo. No alcanzo a ver el horizonte, no sé si me he perdido, no tengo guía, ni mapa, ni brújula; solo tengo el amor, eso no me falta, quizá un poco de esperanza como un rayito de luna. Quiero llegar a donde está ella, pero se desvanece, es como un espejismo.Ahora vislumbro una pequeña luz al fondo del tupido bosque. Esa luz se hace cada vez más difusa, la pierdo, no llego, por fin encuentro el final del camino, es el fondo del baul. Decido volverlo a cerrar. No quiero un baul como este, quiero que los deseos de vida plena se hagan realidad. Me quedan todavía baules por abrir...

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