
Tres fechas clave son las que más están sonando estos días. Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo y después resucitó. Está muy bien que un día sepamos historia de la religión pero que cada día se monte el folclore en la misma iglesia sinceramente es bastante patético. Digo yo, si costaría mucho reunir a los tropecientos niños y contarles la misma historia una sola vez, con el mismo folclore si uno quiere y con los mismos cantos decimonónicos, pero al menos en un día matas tres pájaros de un tiro que se suele decir. Cuando las cosas se hacen porque tocan y cuando las ideas ya no florecen y los signos son repetitivos y siempre los mismos como queriendo incidir diez mil veces en lo mismo es que estamos tocando fondo. No hay iniciativa. Solo pequeños atisbos de luz coartados por la mano que todo lo puede con el muro infranqueable de inmovilismo que representa, podrían hacernos ver la Semana Santa, que de por si ya es patética, como otra opción diferente dentro de la solemnidad atrofiada que nos rodea...
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